domingo, 13 de abril de 2014

JESUS SIGUE SIENDO BUENA NOTICIA (Mt 26, 14-27)

Si Jesús hubiese sido alguien influyente e importante, con poder en la sociedad de su tiempo hubiese llegado en un caballo, y la guardia le hubiese escoltado hasta el palacio del rey. En cambio, buscó un asno, montura humilde, y cuando se acercó a la ciudad no le recibió ninguna autoridad. Fue la gente sencilla y bienintencionada, la que salió a recibirlo y mostró su amor por él en varios gestos, y la ilusión que tenía porque visitaba su ciudad.

En realidad, las autoridades le estaban preparando entonces otro “recibimiento” porque lo que decía y su manera de vivir, su libertad era incómoda y peligrosa para ellos, y quizás para otra mucha gente. Estos son los que gritaron “¡ Crucifícalo !” poco tiempo después. 
 
Hoy en día, la situación no es muy diferente. Jesús sigue siendo buena noticia para los pobres y los humildes, y los que queramos acercarnos a él con humildad, y podemos seguir viendo contrastes del mismo tipo en nuestra sociedad:

- Las personas que echan la culpa del paro y otros problemas a los inmigrantes y dicen “Que se vayan a su país” y los que ven a las personas que son, con sus problemas, muchos de ellos buscando una oportunidad para salir adelante trabajando duro.

- Los que piensan que algunos ya están cobrando suficiente sin hacer nada, y los que se preguntan que, si no tienen alternativas, como van a poder vivir algunas personas si se les quita lo único que les permite vivir.

- Los que piensan “el que la hace la paga”, que hubieran pensado en las consecuencias antes de hacer nada” y los que comprenden que, para unos familiares, tener que desplazarse 1000 km para ver un miembro de la familia, sin saber si van a poder hacerlo es una crueldad.

- Los que piensan que todos los políticos son corruptos y buscan su propio beneficio, y los que conocen personas con un cargo, que piensan realmente en el bien de la sociedad, y su trabajo, a veces, no le trae más que problemas, habiendo puesto en ocasiones en riesgo su vida.

Los que...y los que...

Pero lo que es más importante, y me lleva a reflexionar: ¿ Y yo ? ¿ De cuales soy ? ¿ Jesús es buena noticia para mi ?

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