domingo, 4 de enero de 2015

TE DOY MI PALABRA (Jn 1,1-18)

Muchos hemos crecido oyendo esta frase, que pocas veces la oímos ahora. Esta frase solía (y hablo en pasado porque ya casi no se ve) ir unida a un apretón de manos, era un trato, un acuerdo, un pacto, algo irrompible y un acto de honor.
 
Como nos dice el texto, la Palabra lo era Todo. Por la palabra nos comunicamos, nos llegan las enseñanzas, transmitimos nuestros sentimientos, nos aconsejan los amigos, nos consuelan y podemos ver algo de luz.
 
Seguro que en vuestra familia, en vuestros amigos, en vuestro vecindarios, trabajo... hay alguna persona poco habladora, muy reflexiva, que escucha más de lo que habla, que pasa un poco inadvertida en algunas reuniones y charlas; sin embargo, sus palabras son esperadas, el resto del grupo espera su opinión, su valoración, sus ideas o sus enseñanzas porque cuando hay un conflicto o una discusión, una duda o incertidumbre, suelen ofrecer una solución, una salida, sentido común, unen y no separan, dan luz al grupo; así es la Palabra de Dios.
 
“Mi palabra va a misa”, tampoco la oímos casi en estos tiempos, ¿por qué será?: ¿porque no vamos a misa ?, ¿porque no seguimos las enseñanzas que se nos da en misa?, ¿porque ya sabemos que no vamos a cumplirlo?...Cada uno tendrá su propia respuesta, que medite sobre ella y piense si cuando era más joven hacía lo mismo o entonces lo decía más veces, con orgullo, con tranquilidad en su espíritu, con ganas de cumplir la palabra dada.
 
La Palabra es la Verdad, es la Luz, es Dios; si no somos capaces de decir “Te doy mi Palabra”, es que no soy capaz de guiarme por la Verdad, por la Transparencia y por Dios. Firmemos menos contratos y apretemos más manos con Dios como testigo.

Y. U. (Grupo Betania)

 

domingo, 28 de diciembre de 2014

ANA, LA PROFETA, LA EVANGELIZADORA (Lc 2, 22-44)

De todos los personajes que figuran en el relato bíblico de hoy me he detenido en la profetisa Ana y en sus palabras. 

El texto da detalles de la vida de Ana, de la que dice que es viuda y que siempre vivió junto al templo sirviendo a Dios. No he podido ver en Ana otra persona que a la iglesia de base, a los múltiples ejemplos con que nos cruzamos día a día en nuestras parroquias. Personas con una fe profunda, que sirven a Dios-utilizando el lenguaje del texto-mediante su trabajo, su testimonio en sus familias, su actividad en las parroquias o en diversas actividades sociales, culturales y políticas.

Todos son Ana, como ella:
 
1. “Ancianos”, no por la edad si no por llevar toda una vida –corta o larga- junto a Dios. 
2. “Servidores”, por una entrega dedicada a lograr una vida mas digna y justa para todos.
3. “profeta” porque no ven con los ojos sino con la fuerza de un fuerte sentimiento de amor.
4. Profundamente creyentes. 

Pero Ana va más allá, recuerdo el Evangelio: “Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén”. Su dimensión evangelizadora es mucho más fuerte y positiva de la que nuestras parroquias llevan a cabo ahora. Nuestras comunidades se forman de personas coherentes, honestas y comprometidas, pero a las que se nos hace doificial evangelizar. Cierto es que también es complicado localizar a “los que aguardaban la liberación de Jerusalén”. Reconocer a las personas en búsqueda y salir a su encuentro para acompañar o mostrar el camino que nosotros recorremos no es sencillo. Exige más que el testimonio callado de vida. Mediante nuestras obras y comportamientos sabemos que las personas que nos rodean y conocen pueden sentirse interpeladas o “llamadas” a buscar su fe. Pero ¿Y aquellas personas que viven completamente ajenas y sin contacto con cristianos?. Cada vez son más este tipo de personas y no precisamente en la lejanía geográfica de Álava. 

Ser comprometidos y coherentes con nuestros principios es bueno como testimonio callado, pero hemos de descubrir también nuestra fuerza para una evangelización más abierta. Hemos de estar en búsqueda y desarrollar la vocación de encuentro para hacer una llamada oportuna, una propuesta, un ofrecimiento…

Ana nos lo pide, nos lo demuestra, que desde toda nuestra “Ancianidad-sabiduría”, “Servicio-disposición” y “acción de gracias-amor” hemos de ser tal y como dice Zararías en el mismo Evangelio de hoy: “luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel”

A los que ya sois evangelizadores activos y a aquellos que estáis en camino ¡¡Feliz Navidad!!

R.G.

domingo, 21 de diciembre de 2014

EL ANUNCIO (Lc 1, 26-38)

Dios nos elige de manera inesperada, y nos deja boquiabiertos, sin saber que decir. Para María no tuvo que ser fácil asimilar lo que el ángel le decía. Pero ¿Cómo será eso? Cuando Dios nos pide algo, no es fácil, nos pide que dejemos nuestra comodidad, que seamos valientes y actuemos. Esto da miedo y Dios lo sabe. “No temas” le dice a María, “que el Señor está contigo”. Aunque la misión que Dios pone ante nosotros sea complicada, sabemos que nos guiará y ayudará a llevarla a cabo.

María al principio se resiste un poco, ¿cómo?, ¿si no conozco varón? Pero al ver las respuestas del Ángel, enseguida acepta. En ocasiones nos ocurre que se nos presenta situaciones en las que nos ofrecen un compromiso y tras un poco de reticencia aceptamos. Y luego pensamos, ¿Cómo me he metido yo en este lio?

Sentirse así es normal, pero en un tiempo ese sentimiento se disipa y tras realizar tu compromiso te queda una gran satisfacción. Un sentimiento de felicidad y gracia que no existía previamente. Y es entonces cuando entiendes las palabras del ángel, “Alégrate, llena de gracia”.

Atrévete esta Navidad a decir SI a Dios como hizo María y a experimentar una vez más el gozo y la satisfacción tras realizar tu pequeña misión.

Feliz Navidad.

A.A.

domingo, 7 de diciembre de 2014

UN NUEVO CAMINO PARA UNA NAVIDAD NUEVA (Mc 1,1-8)

Durante este tiempo de Adviento, nos preparamos para la Navidad y una vez más se hará presente aquí, a nuestro lado, entre nosotros, en nuestra vida.

El Evangelio de hoy nos dice de una manera clara que ante esta llegada, tenemos que preparar el camino al Señor, un camino que hay que cuidar y allanar, del que tenemos que quitar piedras y baches que nos estorban.


Y… ¡con cuántos estorbos me encuentro!

- Demasiado ruido y demasiadas prisas en mi vida para escuchar y pensar, para detenerme con alguien y hablar, para saborear y disfrutar de las cosas sencillas y bonitas de cada día.

- Esa apatía en mi forma de actuar, unido a ese desencanto-conformismo por las mentiras, la corrupción y tantas injusticias que aparecen por todos los lados, que en ocasiones, me quitan fuerza y ánimo para seguir luchando.

- El pasar los días haciendo mis cosas, ocupándome solo de mi y de los míos, sin preocuparme de tanta gente necesitada, que sufre y que me necesita.

- Soberbia, egoísmo, indiferencia…esas actitudes que pongo en el camino y hacen que tropiecen los demás.

Tenemos tantos obstáculos en el camino, que el Evangelio de hoy, nos llama a la construcción de un proyecto nuevo, nos invita a la acción:

· A escuchar los gritos de los que sufren en la vida. ¡A vivir desde la compasión!
· A encontrar el sentido de mi existencia y de lo que hago. ¡A ser coherente!
· A decir palabras de consuelo, a anunciar buenas noticias y a levantar el ánimo de los decaídos. ¡A contagiar esperanza!
· A no acostumbrarme a que grandes injusticias parezcan normales. Quiero mirar la vida desde los que sufren. ¡A luchar y a denunciar!
· A optar por un modelo de vida menos individual, menos competitivo y más honrado. ¡A pedir justicia!
· A aceptar distintas perspectivas, otros caminos, otros puntos de vista. 

¡A respetar!

Todos nos preparamos para una nueva Navidad

Pero, ¿preparamos el camino para una Navidad nueva?
R.A.

sábado, 31 de mayo de 2014

SABED QUE YO ESTOY CON VOSOTROS (Mt 28, 16-20)

Según el evangelio de Mateo, las palabras elegidas por Jesús para despedirse de los discípulos fueron: “… y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. Esta despedida exhorta a los discípulos a que sean conscientes de que siempre están y estarán acompañados por El, y los que hoy pretendemos seguir su camino, tendríamos que darnos cuenta de que esa exhortación va también para nosotros, hoy y siempre. Aunque no tengamos su presencia física, nunca nos ha abandonado y nos hace saber que su Presencia está con nosotros y se mantiene eternamente.

Esta idea a mí me genera Confianza: confianza en la Vida, confianza en las personas, confianza en que no estamos solos/as y en que lo que nos sucede cada día es lo que debía ocurrir, aunque a veces esta vida nos traiga dolor y sufrimiento que no comprendemos. De vez en cuando nos asaltan las dudas: por qué me pasa esto a mí?... y tendemos a rebelarnos y rechazar lo ocurrido, con lo cual acrecentamos el sufrimiento. En fin, creo que vivir la Confianza nos permite mantenernos a salvo a pesar de las circunstancias adversas.

Y esta Confianza nos tendría que ayudar a liberarnos de los miedos, esos que nos paralizan o nos impiden ser nosotros mismos, o no nos permiten salirnos de lo establecido para hacer algo innovador y diferente.

En conclusión, se intuye que la frase de despedida de Jesús tiene un alcance mucho más profundo que un acompañamiento, su Presencia vive en nosotros en forma de Amor, nos libera de miedos inútiles y nos aporta Confianza.
 
IOI

¿TRANSMITIMOS?... (Jn 14,15-21)

Jesús manifiesta su preocupación hacia como han de sentirse sus discípulos, una vez que no esté él, para guiarles. Sin embargo sabedor de todas las enseñanzas que les ha transmitido, pone plena confianza en ellos e intenta transmitirles seguridad. La seguridad de quien sabe que el amor hacia los demás, es la llave que abre todas las puertas que sin duda van a tener que cruzar, durante el trayecto para el que han sido escogidos.

De esa misma manera, todos los que somos padres sentimos, yo siento, preocupación por sí estaré preparando o haciendo que se preparen adecuadamente mis hijos, para recibir el mundo. El mundo "chico", el de su entorno, pero también el "Mundo".

Una vez más, Jesús va por delante y comparte con nosotros estas preocupaciones, lanzándonos hacia delante con la seguridad de quién es conocedor de la verdad, la que mueve masas, la que alimenta espíritus, la del amor por los demás. Como personas cristianas, esta debe ser una de nuestras grandes tareas en la vida TRANSMITIR, para que otros puedan seguir trabajando, puedan continuar trabajando, cuando nosotros no nos encontremos con ellos en cuerpo, pero si a través del POSO que hayamos dejado en los que nos precederán. Una misión está, de grandes pretensiones, pero es de nuestros "hijos y hermanos", de quienes hablamos. Bien se merece esta misión, que no escatimemos esfuerzos para entre todos conseguirla.

Krispin (Grupo Atzokoak)

domingo, 18 de mayo de 2014

MIRA QUE SOY CALAMIDAD!! (Jn 14,1-12)

Del evangelio de hoy, en el que Jesús intenta transmitir a sus discípulos quién es Él realmente y hacia dónde nos lleva, he extraído tres frases que a mí son las que me reconfortan 

· "Que no tiemble vuestro corazón: creed en Dios y creed también en mí"
· "En la casa de mi Padre hay muchas estancias"
· "Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores."

La tranquilidad que da cuando Jesús nos dice podéis confiar en Dios igual que podéis confiar en mí, no tengáis miedo, en la familia de Dios todos tienen cabida, lo realmente válido son las acciones y actuando como él nos dice, siguiendo su camino podemos hacer buenas y grandes obras.

Retomo este comentario laico, terminado el Domingo comunitario de la Unidad pastoral, uniendo el lema: "Construyendo espacios de esperanza" con la frase "En la casa de mi Padre hay muchas estancias": Parece que las dos nos llevan a lugares donde todos tenemos cabida, donde puedes confiar, y compartir esperanza como la que hoy (en el domingo comunitario 11Mayo) nos han transmitido los testimonios sinceros y emotivos de vivencias personales en la familia; con los hijos, con la pareja, el maltrato y los mayores.
 
Al terminar el día uno de los asistentes apenas podía expresar sus sentimientos de la emoción y yo me sentía reflejada en sus palabras "Mira que soy calamidad", ya que después de un entrañable video no he podido exponer mi pequeño tributo a mis mayores a quienes he tenido en todo momento en mi mente y en mi corazón y aprovechando este espacio quiero compartir mi experiencia de el día en que realmente me hice mayor, (todavía recuerdo la calle en la que esa idea me vino a la cabeza)....... Tenía 22 años, hasta entonces la casa de mis abuelos era un lugar donde nos cuidaban, nos mimaban y nos enseñaban a todos los nietos, la noche que falleció mi abuelo, yo me quedé a cuidar y consolar a mi abuela y los días siguientes mi abuela me pedía consejo a mí y ella era quien se apoyaba en mi brazo cuando hasta entonces había sido al revés. La vi llorar cuando tuvo que dejar su casa, su nido, entonces no lo entendí, venía a nuestra casa, hoy intuyo lo que sintió, (hoy tengo una casa en la que han crecido mis hijas y he vivido casi media vida). Aquellos días también descubrí a mi madre como hija (mi egoísmo como hija sólo me hacía verla como madre en mi mundo, no como esposa, madre, hija, trabajadora, amiga...en el suyo). Convivió con nosotros hasta los 98 años y nunca se quejó, y aunque decía que vivía como una reina con tantas comodidades, ella echaba de menos su mundo, disfrutó de sus biznietos, mi madre cuidó de ella todos y cada uno de los días hasta que se fue apagando poco a poco y como los cuentos de reinas y princesas terminó de la mejor manera posible, se fue de este mundo de la mano de su hija a la que ella había traído al mundo. Hoy los abuelos de mis hijas ponen el listón muy alto como abuelos, siempre dispuestos, siempre buenas palabras, siempre sabios consejos, tanta paciencia, animando a estudiar, intercediendo entre padres e hijos, intuyendo lo que cada uno necesita, intentando hacer la vida más cómoda y feliz a hijos y nietos, con las puertas de su casa siempre abiertas.

Mira que soy calamidad!!!!!!

Miriam

domingo, 11 de mayo de 2014

TIENES QUE OLER A OVEJA (Jn 10,1-10):

Una vez más, encontramos el símbolo de las ovejas, muy utilizado desde siempre en la tradición judeo-cristiana, por haber sido esta, una sociedad principalmente ganadera, sobre todo en aquellos tiempos… Hoy, el símbolo de la oveja y el cordero, tiene doble connotación, por un lado la iglesia lo sigue utilizando como representación de sus fieles, en el caso de la oveja, y como representación de Jesús en el caso del cordero, sobre todo por el sacrificio al que se sometió… Sin embargo, estos símbolos, en la sociedad civil (por llamar de alguna manera, a toda la nuestra sociedad en su conjunto… sea o no cristiana), tiene connotaciones más negativas… Representando el sometimiento, la falta de criterio… Yo sinceramente, creo que las dos representaciones, pueden ser válidas y compatibles, y paso a razonarlo…

No hace mucho, escuchando a Sor Lucía (es una monja de origen argentino, muy comprometida con los pobres, pero que al mismo tiempo, mantiene un mensaje crítico y revolucionario, dirigido sobre todo a algunos sectores de la Iglesia) por televisión, nos recordaba un llamamiento del papa Francisco, dirigido a sacerdotes, obispos etc., que decía: “el pastor tiene que oler a oveja”… A mí no me cabe duda de que los sacerdotes de nuestra Unidad Pastoral, huelen lo mismo que nosotros… ¿Pero huele así nuestro obispo?...

Recuerdo una ocasión, en la conmemorando la efemérides de San Cristóbal, visitó al grupo de Betania… Lógicamente habló lo que tuvo que hablar, pero cuando llegó el turno de las preguntas, algunas eran comprometidas… El iba saliendo al paso como podía, pero al darse cuenta, de que cada vez se le complicaba más la cosa, lo atajó con un “no os dejéis engañar”… Me sentí como pobrecita oveja descarriada, menos mal que está el pastor para guiarme… Claro y yo me pregunto: ¿Dónde está el pastor normalmente?...

Son pocas las ocasiones, en que he acudido a las concentraciones de Círculos de Silencio, que cada primer jueves de mes, se reúne para denunciar que en nuestra ciudad, hay personas que pasan hambre, sobre todo por el control y las restricciones al comedor social de Desamparados… Sí he coincidido con sacerdotes, pero con el señor obispo nunca… Corregirme por favor, si es que ha estado cuando yo no he ido… Pero sinceramente, dudo que haya acudido alguna vez… No sea que se inoportune algún dirigente político local… Y lo mismo cuando van a desahuciar de su vivienda a alguien, etc., etc. Lo vemos vestido con grandes galas, en las conmemoraciones de la catedral, en un reportaje a doble página en el periódico, con todas las autoridades, incluida la Guardia Civil y el Ejército… Ahí sí… ¿Oliendo a oveja?... Está claro que no…

No me quiero cebar mucho con nuestro obispo, porque los hay peores en otras diócesis… De los que hacen comentarios homófonos, etc., etc.

Para concluir me pregunto: ¿si son muchas las ovejas que pensamos así, y el pastor principal nos avala con su discurso… No debemos denunciar nosotros también… Exigir que se cumpla lo que el pastor principal manda, y no dejarle sólo? Nuestros sacerdotes, constantemente nos piden compromiso… COMPROMETAMONOS…
 
Toni

sábado, 3 de mayo de 2014

SER FUENTE DE ESPERANZA (Lc 24,13-35)

Antes de nada me gustaría haceros un guiño a los que leáis estos comentarios, para que participéis de este espacio, expresando vuestras propias opiniones, a fin de enriquecer este espacio de reflexión. Se crearía de esta forma, como dirían los entendidos, un “feed-back” – Yo lanzo algo y otra persona me lo lanza a mí – También se podría llamar diálogo, que es mucho más entretenido que monólogo.

En fin, animaros…   El episodio que me toca comentar es el de la ceguera de dos discípulos de Jesús, que no lo reconocen cuando caminaban de Jerusalén a Emaús, habiendo transcurrido sólo 3 días de su crucifixión. Leí el texto hace unas tres semanas, y de vez en cuando me venían ideas, sensaciones, sentimientos, sugerencias,…y de todo ello, me quedo con el sentimiento de DESESPERACION, DECEPCION, DESILUSION, DESANIMO, DESALIENTO, de DERROTA, que hubieron de padecer los seguidores de aquel hombre –Jesús- , que cometió la osadía de rebelarse a ricos y poderosos, a los altos cargos religiosos de su época, al orden social establecido, a la propia justicia,…

Aquel hombre –Jesús- que supo transmitir como nadie el sentido de las palabras AMOR y PERDON, que prendió la mecha de la ESPERANZA en la gente humilde, en los desfavorecidos, en los marginados, en los desechos de la sociedad. ESPERANZA en un mundo + justo, + amable, + humano, un mundo hecho a la medida de las personas. Y que ese hombre –Jesús- después de ser torturado, acabara ajusticiado en la cruz como un vulgar ladrón,  tras sufrir una larga agonía, supondría un auténtico mazazo en la moral de todos sus discípulos y seguidores.

Sin embargo, el gesto de COMPARTIR el pan es el que cura la ceguera de los discípulos y hace que vuelva, que resucite la ESPERANZA en los corazones. Imagino que ese dar parte de nuestra vida, ese compartir nuestro camino con otra gente, familiares, amigos, desconocidos,… es lo que enciende mechas de esperanza.

Casi siempre buscamos fuentes de esperanza en los demás, y casi nunca pensamos que nosotros, todos y cada uno de nosotros, TU TAMBIEN, podemos, PUEDES, ser esa fuente que alimente la ESPERANZA de familiares, amigos, desconocidos,…

Es por eso que te dejo con este sonido de esperanza en lo que tú esperas y en lo que los demás esperan de ti. -“Wish you were here” - ¡Ojala que estuvieras aquí!  (Pink Floyd)

domingo, 27 de abril de 2014

VER PARA CREER (Jn 20,19-31)

Interesante pensar por qué necesitamos, a día de hoy, ver para creer.

¿No nos es suficiente tener sus enseñanzas?
¿No nos es suficiente tener sus ejemplos?
¿No nos es suficiente ver que no hay contestación plausible a lo que nos ha enseñado y ejemplificado?

No conseguimos contestar.
No conseguimos argumentar lo contrario.

Incluso tenemos dentro de nosotros la intuición de que realmente es así, que debe ser así.

Quizás, decimos que queremos ver, porque si nos equivocamos será más fácil encontrar la excusa.
Quizás, no nos fiamos de nosotros mismos, de nuestra capacidad en hacer lo correcto y sostenerlo a cualquier coste.
Quizás, sepamos que cometemos equivocaciones y no lo soportamos.

Pero a día de hoy todavía, no seguir a Jesús, en los mínimos detalles del día a día, en el trato con la pareja, con los hijos, con los amigos, … es puro retraso que el tiempo nos lo cobrará.

Cueste lo que cueste.
 
J. (grupo Betania)

sábado, 19 de abril de 2014

SI NO LO VEO NO LO CREO (Jn 20,1-9)


Tantas veces decimos esta frase “ Si no lo veo no lo creo “ cuando algo nos sorprende, sorpresa que casi siempre va unida a lago desagradable, algo que no nos gusta, algo que nos pone triste. Sin embargo, en la lectura de hoy, la sorpresa va llena de alegría y de esperanza; es el renacer, el redescubrir, es sabernos acompañados siempre.

No todos tenemos los mismos ritmos, ni tenemos que llegar a la vez a los destinos, Los dos discípulos llegan en momentos diferentes al sepulcro y no ven lo mismo, porque a veces la situaciones de la vida no las vemos igual todas las personas, algunos ni siquiera las ven; demos tiempo a que todos lleguen, y ayudemos a que miren donde no ven nada, un detalle puede cambiar la percepción de lo que tenemos delante. Así Simón Pedro , que había llegado más tarde, hace que el otro discípulo entre, mire , vea y por fin se de cuenta que lo que realmente había pasado, por asombroso que fuera.

Cristo resucita, y con su ayuda nosotros también podemos renacer cada día, dejando atrás nuestros miedos, nuestra desesperanza, nuestra ceguera ante lo que ocurre en nuestra familia, en nuestra sociedad, en nosotros mismos; aunque para ello tengamos que pasar como él nuestro propio calvario.
 
El , nuestros Jesús, estará a nuestro lado, esperando a que cada uno de nosotros lleguemos, a nuestro ritmo, con nuestro paso, para redescubrir la vida con su compañía y mirar adelante aunque a veces no veamos nada; porque nosotros SI que creemos aunque no veamos.

domingo, 13 de abril de 2014

JESUS SIGUE SIENDO BUENA NOTICIA (Mt 26, 14-27)

Si Jesús hubiese sido alguien influyente e importante, con poder en la sociedad de su tiempo hubiese llegado en un caballo, y la guardia le hubiese escoltado hasta el palacio del rey. En cambio, buscó un asno, montura humilde, y cuando se acercó a la ciudad no le recibió ninguna autoridad. Fue la gente sencilla y bienintencionada, la que salió a recibirlo y mostró su amor por él en varios gestos, y la ilusión que tenía porque visitaba su ciudad.

En realidad, las autoridades le estaban preparando entonces otro “recibimiento” porque lo que decía y su manera de vivir, su libertad era incómoda y peligrosa para ellos, y quizás para otra mucha gente. Estos son los que gritaron “¡ Crucifícalo !” poco tiempo después. 
 
Hoy en día, la situación no es muy diferente. Jesús sigue siendo buena noticia para los pobres y los humildes, y los que queramos acercarnos a él con humildad, y podemos seguir viendo contrastes del mismo tipo en nuestra sociedad:

- Las personas que echan la culpa del paro y otros problemas a los inmigrantes y dicen “Que se vayan a su país” y los que ven a las personas que son, con sus problemas, muchos de ellos buscando una oportunidad para salir adelante trabajando duro.

- Los que piensan que algunos ya están cobrando suficiente sin hacer nada, y los que se preguntan que, si no tienen alternativas, como van a poder vivir algunas personas si se les quita lo único que les permite vivir.

- Los que piensan “el que la hace la paga”, que hubieran pensado en las consecuencias antes de hacer nada” y los que comprenden que, para unos familiares, tener que desplazarse 1000 km para ver un miembro de la familia, sin saber si van a poder hacerlo es una crueldad.

- Los que piensan que todos los políticos son corruptos y buscan su propio beneficio, y los que conocen personas con un cargo, que piensan realmente en el bien de la sociedad, y su trabajo, a veces, no le trae más que problemas, habiendo puesto en ocasiones en riesgo su vida.

Los que...y los que...

Pero lo que es más importante, y me lleva a reflexionar: ¿ Y yo ? ¿ De cuales soy ? ¿ Jesús es buena noticia para mi ?

domingo, 6 de abril de 2014

REGALO DE DIOS (Juan 11, 1-45)

Este evangelio es especialmente complicado para mi. No entiendo los “milagros” que hacia Jesús. Seguro que su forma de vivir y de luchar por el prójimo tenía algo de milagroso. Creo que si Dios tiene la capacidad de librarnos del sufrimiento y de la muerte, es muy injusto que lo hiciera con unos si y otros no. Y Dios no es injusto. Y además se escapa de mi racionamiento lógico de las cosas…

Así que cuando leo este evangelio, entiendo que Jesús nos quiere decir que confiemos en Él. Que nos quiere, se preocupa por nosotros y por nuestra familia. Además es compasivo, que nos acompaña en nuestro sufrimiento,…para que no estemos solos. E incluso sufre con nosotros. El evangelio dice: …”se sintió profundamente triste y conmovido y lloró”…En los momentos difíciles, en los que no podemos más, la confianza en Dios es un impulso de vida, es la energía para seguir luchando, es una ráfaga de viento que nos empuja por la espalda para que nuestro caminar sea más fácil, o una piedra que retira del camino, para que podamos pasar más fácilmente.

Me gusta de este evangelio, el hecho de que Marta le pide ayuda a Jesús. A veces nos avergonzamos por pedir ayuda o nos creemos autosuficientes. Pero la realidad es que confiar en el otro y pedirle ayuda es una acción de valentía. Creo que debería dejarme ayudar más por Dios y por mis seres queridos…

Dios está en mi vida, cuando el cansancio me invade o la carga de tareas se me acumula, o algo malo ocurre, Dios está ahí, quitándome trabas, sufriendo conmigo,…pero también diciéndome: levántate, quítate las ataduras, y sigue adelante, que tú puedes. 

La vida es un milagro de Dios que se produce cada día. Aprovecha hoy que hoy es único, es un regalo de Dios.
A.